Un aneurisma aórtico es una protuberancia en la pared de la aorta, la arteria principal que lleva la sangre del corazón al resto del cuerpo. Cuando la pared se debilita, el vaso se ensancha, y un segmento ensanchado puede seguir creciendo con el tiempo. El peligro es que un aneurisma grande puede desgarrarse (disección) o reventarse (ruptura), lo que provoca una hemorragia interna potencialmente mortal.
La mayoría de los aneurismas no causan ningún síntoma. Por lo general se descubren por casualidad en una ecografía o tomografía realizada por otro motivo, o mediante pruebas de detección. Ese silencio es precisamente la razón por la que la detección y el seguimiento son importantes: un aneurisma que se detecta a tiempo puede vigilarse, con frecuencia se puede frenar su crecimiento y puede repararse de forma programada si alcanza el tamaño en el que la reparación es más segura que esperar.
En NYMD Center, nuestro equipo de radiología vascular e intervencionista se encarga de la detección, el seguimiento y el control de los factores de riesgo del aneurisma, y coordina la reparación con cirugía vascular cuando es necesaria. Esta página es una descripción general; para obtener más información sobre afecciones y tratamientos vasculares, visite nuestro sitio vascular especializado, 1Vascular.
Quién está en riesgo
Los aneurismas se describen según el lugar donde se forman. Un aneurisma de aorta abdominal (AAA) se forma en la parte de la aorta que pasa por el abdomen y es el tipo más común. Un aneurisma de aorta torácica se forma en la porción de la aorta que se encuentra en el tórax. El factor de riesgo más importante para el AAA es fumar, actualmente o en el pasado. El riesgo también aumenta con la edad, el sexo masculino, la presión arterial alta, la aterosclerosis y los antecedentes familiares de aneurisma. Los aneurismas torácicos se relacionan con mayor frecuencia con la presión arterial alta, ciertas enfermedades genéticas del tejido conectivo, como el síndrome de Marfan, y algunas anomalías de las válvulas cardíacas, como la válvula aórtica bicúspide.
Cuando un aneurisma causa síntomas antes de romperse, estos pueden incluir una sensación de pulsación cerca del ombligo, dolor profundo en el abdomen, el costado o la espalda, o, en el caso de los aneurismas torácicos, dolor en el pecho o en la parte superior de la espalda, ronquera, tos o dificultad para tragar si el aneurisma presiona estructuras cercanas. Los síntomas nuevos en una persona con un aneurisma conocido deben informarse de inmediato.
Recomendaciones de detección
El U.S. Preventive Services Task Force (Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de EE. UU.) recomienda una única prueba de detección de aneurisma de aorta abdominal mediante ecografía en hombres de 65 a 75 años que hayan fumado alguna vez. Para los hombres de ese grupo de edad que nunca han fumado, aconseja que los médicos ofrezcan la prueba de forma selectiva según el riesgo individual, en lugar de hacerla a todos. Recomienda no realizar la prueba en mujeres que nunca han fumado y no tienen antecedentes familiares de AAA, y considera que la evidencia es insuficiente para decidir en el caso de mujeres de 65 a 75 años que han fumado o tienen antecedentes familiares. Revisamos estos criterios con usted, junto con sus antecedentes familiares, en una consulta de rutina o como parte de la evaluación de factores de riesgo cardíaco y de accidente cerebrovascular.
Cómo evaluamos el aneurisma aórtico en NYMD Center
La ecografía abdominal es la primera prueba estándar. Es rápida, no causa dolor, no usa radiación ni medio de contraste y mide con precisión el diámetro de la aorta. Si se encuentra un aneurisma, o si se informó uno en un estudio realizado en otro lugar, revisamos las imágenes, lo examinamos, medimos su presión arterial y revisamos su colesterol y otros factores de riesgo cardiovascular. La angiotomografía se utiliza cuando necesitamos un mapa detallado de la forma del aneurisma y de su relación con las ramas de la aorta, por ejemplo, cuando se está considerando una reparación. Los aneurismas torácicos generalmente se miden con tomografía, resonancia magnética o ecocardiograma.
Opciones de tratamiento, empezando por las menos invasivas
El tratamiento adecuado depende principalmente del tamaño del aneurisma, de la rapidez con la que crece, de su ubicación y forma, de si causa síntomas y de su estado general de salud.
Vigilancia
Los aneurismas pequeños por lo general se vigilan en lugar de repararse, porque en tamaños pequeños el riesgo de ruptura es menor que el riesgo de la cirugía. La vigilancia consiste en repetir estudios de imagen a intervalos definidos según el tamaño del aneurisma, con intervalos más cortos a medida que crece o si crece rápidamente. No le cuesta nada más que una ecografía o un estudio periódico, y no descarta nada: si el aneurisma crece, la reparación sigue siendo una opción.
Control de los factores de riesgo
Dejar de fumar es el paso más importante, ya que el tabaquismo se asocia con un crecimiento más rápido del aneurisma. También controlamos cuidadosamente la presión arterial y tratamos el colesterol, generalmente con una estatina, tanto para proteger el aneurisma como porque las personas con aneurismas a menudo tienen aterosclerosis en otras partes, incluidas las arterias carótidas y el corazón. Según el tamaño del aneurisma, se puede conversar sobre los esfuerzos intensos y el levantamiento de objetos muy pesados.
Reparación endovascular (EVAR)
Cuando un aneurisma alcanza el tamaño o la velocidad de crecimiento en que se recomienda la reparación, o cuando causa síntomas, muchos pacientes son candidatos a una reparación endovascular del aneurisma. Se guía una endoprótesis (stent-graft) a través de catéteres colocados en las arterias de la ingle y se abre dentro de la aorta, revistiéndola para que la sangre ya no presione la pared debilitada. La EVAR evita una gran incisión abdominal y por lo general implica una hospitalización más corta y una recuperación más rápida que la cirugía abierta. La contrapartida es que la endoprótesis requiere seguimiento con estudios de imagen de por vida, y algunos pacientes necesitan procedimientos adicionales con el tiempo. No todos los aneurismas tienen una anatomía adecuada.
Reparación quirúrgica abierta
En la reparación abierta, un cirujano reemplaza la sección debilitada de la aorta con un injerto de tela a través de una incisión en el abdomen o el tórax. Es una operación mayor, con una hospitalización más larga y una recuperación que se mide en semanas, pero es duradera y requiere menos estudios de imagen a largo plazo. Puede ser la mejor opción para pacientes más jóvenes o para aneurismas cuya forma no es adecuada para una endoprótesis. Cuando la reparación está indicada, lo referimos a cirugía vascular y coordinamos la decisión con usted y su cirujano, con el apoyo de nuestros equipos de radiología intervencionista y atención vascular para los estudios de imagen y el seguimiento.
Qué esperar en su visita
Traiga los informes de estudios de imagen previos y, si es posible, las imágenes. Hablaremos sobre sus factores de riesgo y antecedentes familiares, lo examinaremos y programaremos o revisaremos una ecografía. Si hay un aneurisma, usted se irá con su tamaño medido, un calendario de seguimiento y un plan para la presión arterial, el colesterol y el tabaquismo. Si tiene el tamaño indicado para la reparación o está cerca de alcanzarlo, le explicamos las opciones y gestionamos la referencia quirúrgica. Los familiares de primer grado de personas con aneurismas deben preguntar a sus propios médicos sobre las pruebas de detección.
Cuándo buscar atención urgente
Un aneurisma roto o con disección es una emergencia médica. Llame al 911 si tiene un dolor repentino e intenso en el abdomen, la espalda, el pecho o el costado, especialmente un dolor desgarrador o punzante, o un dolor acompañado de mareo, desmayo, frecuencia cardíaca acelerada, piel fría y húmeda o falta de aire. El NHLBI señala que el tratamiento rápido de una ruptura puede salvarle la vida. No conduzca usted mismo.
Preguntas frecuentes de los pacientes
¿Debo hacerme una prueba de detección de aneurisma de aorta abdominal?
El US Preventive Services Task Force recomienda una única ecografía para los hombres de 65 a 75 años que hayan fumado alguna vez, y una detección selectiva para los hombres de ese grupo de edad que nunca han fumado. Las mujeres que han fumado o tienen antecedentes familiares de AAA deben hablarlo con su médico. Tener un familiar cercano con un aneurisma también es un motivo para preguntar sobre la detección.
¿Qué tamaño de aneurisma requiere cirugía?
La reparación se considera cuando un aneurisma alcanza un tamaño en el que el riesgo de ruptura supera el riesgo de la operación, cuando crece rápidamente entre un estudio y otro, o cuando causa síntomas. El umbral exacto depende de la ubicación, el sexo, el estado general de salud y la anatomía, por lo que su equipo vascular le dará cifras específicas para su situación.
¿Con qué frecuencia necesitaré estudios si tengo un aneurisma pequeño?
Los intervalos de vigilancia dependen del tamaño del aneurisma y de la rapidez con la que ha crecido. Los aneurismas más pequeños se revisan con menos frecuencia, y los más grandes o de crecimiento más rápido, con más frecuencia. Para los aneurismas abdominales se suele utilizar la ecografía porque no implica radiación ni medio de contraste. Establecemos un calendario para usted y lo ajustamos a medida que llegan los resultados.
¿Es mejor la EVAR que la cirugía abierta?
Ninguna es mejor para todos. La EVAR se realiza a través de pequeñas punciones en la ingle y generalmente implica una hospitalización más corta y una recuperación más rápida, pero requiere estudios de imagen de por vida y a veces procedimientos adicionales. La reparación abierta es una operación más grande con una recuperación más larga, pero tiende a ser duradera y a requerir menos seguimiento. La anatomía, la edad y el estado de salud orientan la elección.
¿Puedo frenar el crecimiento de mi aneurisma?
Dejar de fumar es lo más importante que puede hacer, porque el tabaquismo se asocia con un crecimiento y una ruptura más rápidos. Controlar la presión arterial y el colesterol también ayuda a proteger la aorta y el resto de sus arterias. Ningún medicamento reduce de forma confiable el tamaño de un aneurisma, por lo que la vigilancia regular sigue siendo esencial incluso cuando los factores de riesgo están bien controlados.